El activismo en el diseño industrial

 

ÚRSULA LASCURAIN

Actualmente, el diseño industrial se debate entre responder al voraz mercantilismo o a intentar subsanar las necesidades primarias del ser humano. En esta primera entrega, Ursula Lascurain explora las causas de esta división y las propuestas que han surgido de ella.

El mundo contemporáneo es un mundo de objetos: los hay de todos colores, formas,  materiales y texturas. No hace falta decir que cada vez nos hacemos más aficionados a estos artefactos, gadgets y herramientas, hasta llegar incluso a pasar de lo funcional a lo totémico. Muchos productos que vemos en el mercado no sólo tienen una función práctica sino también un valor agregado, la marca, símbolo social, etcétera. Esto hace que evaluar en abstracto el diseño de los productos no sea suficiente, hay que tener en cuenta también el sistema de interacciones al que pertenecen.

La gran mayoría de estos artículos responden (y son invención misma) al modelo de consumo capitalista que rige en nuestro planeta. En esta visión, el principal fin de la producción de objetos es hacer crecer el capital de la industria y las marcas sobre todas las cosas, sin importar si se atenta contra el medio ambiente, si se explota a los trabajadores, si se desplaza a pequeños productores y a la economía local, sin importar, incluso, la calidad de los mismos productos.

En este contexto, cabe recordar a Víctor Papanek, quien en 1971 ya planteaba en su libro Diseñar para un mundo real  que “hay profesiones que son más dañinas que el diseño industrial, pero muy pocas”, y es cierto. El diseño industrial es una herramienta de doble filo, así como puede cumplir los caprichos de publicistas y grandes empresas para crear necesidades en el público consumidor, también puede resolver problemáticas dentro de un contexto social. A esto último se le llama diseño social o diseño para el bien social, y su principal objetivo, a diferencia del diseño mercantil, es mejorar la calidad de vida.      

 

El concepto diseño social no es nuevo. Desde la década de 1960 se ha desarrollado una revolución en el diseño en la que se hacen propuestas para mejorar la calidad de vida y el medio ambiente, contrarias a la manera ordinaria de diseñar productos, con base en una reflexión-acción crítica, no sólo a los sistemas productivos, sino también al consumo y al derroche de recursos, tanto económicos como ambientales. Hoy en día, teóricos del diseño que se han preocupado por esta problemática, tal es el caso de Emily Pilloton, quien propone una revolución en el diseño, la cual debe ser entendida como “la reorientación de la industria del diseño al activismo y valores humanitarios.” (Emily Pilloton. Design Revolution. 2009).      

Sin embargo, ante la crisis global económica, social y ambiental, no sólo es importante poner atención a las políticas del mercado, sino también vale la pena hacer una crítica a nuestras formas de consumo, por ejemplo enuna tienda de autoservicio, es notorio cuántos productos tienen etiquetas de “ecológico”, “orgánico”, “biodegradable”, “verde”, etcétera. Cada vez se encuentran con mayor frecuencia, pero hay que tener cuidado, porque es más una moda que una medida real ante el famoso cambio climático y los problemas de salud. El mercado tiene estrategias afiladas para hacer creer a sus consumidores que tiene un interés particular en el tema. A esta corriente la conocemos como Capitalismo verde, pues su fin último es seguirse enriqueciendo, por lo que no ofrece propuestas sinceras con un enfoque ambiental y social.    

 

Ahora podemos hacer cualquier producto de un material reciclado para que pueda ser considerado como “amigo del planeta”. No importa que en el proceso de reciclado se invierta más energía que si se hiciera de nuevo. Como este ejemplo hay muchísimos, pero en esta columna me gustaría concentrarme en aquellos diseños que sí tienen un interés social y/o ambiental, en aquellos que están generando un cambio en la vida de personas que lo necesitan. El activismo en el diseño es la acción de base que propone una perspectiva del diseño  más humanitaria e inclusiva para crear un bien a la sociedad.

En las siguientes ediciones de Nota al Pie veremos algunos ejemplos del activismo en el Diseño Industrial.

     

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