YoSoy132: reflexiones críticas

DANIEL NUDELMAN 

En fechas recientes, se ha verificado en nuestro país la emergencia de un movimiento estudiantil que podría tener un impacto decisivo en las elecciones presidenciales del próximo 1º de julio.
El comienzo, como el de tantos otros movimientos estudiantiles –y, señaladamente, el de 1968– fue un acontecimiento a primera vista insignificante. Después de muchas posposiciones, el pasado viernes 11 de mayo, el candidato de la coalición PRI-PVEM a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, accedió a dar unas conferencia en la Universidad Iberoamericana (Uia). Durante el acto, a pesar de contar con el apoyo de jóvenes priístas, enfrentó cuestionamientos serios, sobre todo relativos al uso represivo de la fuerza pública contra el movimiento de los campesinos de Atenco en 2006. Fuera del auditorio, una multitud de estudiantes lo esperaban para expresar su rechazo con gritos de “cobarde”, “asesino”, “Atenco” y “fuera”. Peña Nieto, que lucía muy nervioso, evitó encontrarse con los manifestantes primero ocultándose en el área de los baños, y después abandonando el edificio por una puerta trasera (lo que no impidió que le dieran alcance). Al momento de subirse en su camioneta, reporteros recogieron declaraciones suyas afirmando que las expresiones adversas “no son genuinas”. Todo fue captado en video por muchos de los asistentes, que esa misma tarde publicaron las imágenes en internet.
 
Atenco 2006
            El episodio, que podría –o no– haber sido muy nocivo para la imagen de triunfo y popularidad casi unánime que pretende proyectar el candidato priísta, se convirtió en detonador de un amplio movimiento estudiantil por el hecho de haber sido groseramente manipulado tanto por la campaña de Peña Nieto como por los programas informativos del duopolio televisivo. Los priístas tacharon a los estudiantes de provocadores manipulados, cuestionaron que se tratara realmente de alumnos de la Uia y censuraron la “intolerancia” de los jóvenes. Poco después, publicaron un video, muy editado, del acto en la Uia en internet, acompañado por una melodía serena, que ocultaba totalmente las protestas. Los medios televisivos, faltando a la verdad, afirmaron que los estudiantes habían tratado de boicotear el acto de Peña Nieto, otorgaron un gran espacio a las versiones de lo ocurrido provenientes del PRI o de plano no reportaron lo ocurrido.
 
Uia
Uia
 
            Semejantes prácticas, por supuesto, no son nuevas. Durante los últimos seis años –y acaso durante más tiempo– Televisa y Televisión Azteca han demostrado una parcialidad insultante en la cobertura de los actos de Andrés Manuel López Obrador y las expresiones del movimiento político, muchas veces espontáneo y autónomo, que lo respalda. Ambas cadenas han favorecido alternativamente la proyección del tabasqueño como un aventurero político, irrespetuoso de las instituciones, mesiánico y sediento de poder y la minimización y distorsión de las movilizaciones populares masivas de sus simpatizantes, con la cerrazón absoluta, borrándolo sencillamente de las noticias como si no existiera. López Obrador, naturalmente, no ha sido la única víctima.
            Otro ejemplo reciente es el movimiento magisterial. Los maestros son presentados como miembros de un sector con inmensas prestaciones, holgazanes que se rehúsan a ser evaluados y mantienen en un muy bajo nivel la educación en México. Cuando se cubren sus huelgas, protestas y plantones, siempre se subraya el número de decenas de miles de niños que se quedan sin clases, y se seleccionan imágenes que exhiban a los maestros ensuciando las calles de las ciudades, provocando caos, o durmiendo tendidos en el suelo debajo de sombrillas en un campamento, sin referir nunca las razones esgrimidas por ellos para movilizarse, las críticas que sustentan su oposición a una evaluación universal ineficaz orientada a destruir fuentes de trabajo o brindarles siquiera derecho de réplica. Sus acciones se exponen como medidas unilaterales, sin explicar la responsabilidad de las autoridades que no atienden sus demandas orillando a los maestros, trabajadores a fin de cuentas, a servirse de la única herramienta que tienen para ejercer presión: la huelga. Nuevamente, mentira y manipulación.

De izquierda a derecha y por enfrente: Ulises Ruiz, Elba Esther Gordillo, Josefina VM, Enrique Peña Nieto y Emilio Azcárraga

 

            Como se ve, presentando parcialmente la noticia de las expresiones de rechazo contra Peña Nieto en la Uia, tanto el PRI como las televisoras reprodujeron prácticas que son la norma, y no la excepción. Lo verdaderamente excepcional es que las víctimas, en esta oportunidad, no fueron los maestros, los sindicalistas de Luz y Fuerza del Centro ni los campesinos de San Salvador Atenco, sino estudiantes pertenecientes a un sector privilegiado de la sociedad y pletóricos de recursos (como su capacidad de servirse amplia y eficazmente de las redes sociales), no acostumbrados a ver atropellados sus derechos y distorsionadas su identidad y sus actitudes.
            La reacción fue inmediata. El lunes 14 se difundió en internet un video elaborado por 131 estudiantes de la Uia en el que muestran sus credenciales afirmando que no son porros ni acarreados. El viernes siguiente, 18 de mayo, alrededor de ochocientos estudiantes de la Uia, la Universidad Anáhuac, La Salle, el Tecnológico de Monterrey y el Instituto Tecnológico Autónomo de México marcharon a las instalaciones de Televisa San Ángel y Chapultepec exigiendo a los medios no manipular la verdad. En solidaridad con sus compañeros aparecidos en el video, se identificaron con el número 132. Televisa no tuvo alternativa y difundió las manifestaciones, a veces con un tono de exasperante paternalismo, como celebrando “la creatividad de los chavos”.

 

            A diferencia de las acostumbradas víctimas de la manipulación mediática, es muy difícil presentar a los estudiantes de la Uia –una vez que estos establecieron su autenticidad fuera de toda duda– bajo una luz desfavorecedora. No se trata de los “corruptos, privilegiados e improductivos” trabajadores del SME; de los “violentos” campesinos de Atenco con sus machetes; ni tampoco de los maestros que “se niegan a ser evaluados” y dejan a los niños sin clases. Ni siquiera se trata de los estudiantes de las instituciones públicas de educación superior, como la UNAM y el IPN, presentados con frecuencia como porros o como ultras, que prefieren andar de “revoltosos” a estudiar en las escuelas “pagadas con nuestros impuestos, pero gratis para ellos”. No, se trata esta vez de los pulcros y responsables estudiantes de la Ibero, todos portando su credencial.[1]
Estudiantes de Morelia, Michoacán
            La indignación cundió en seguida en el ambiente enrarecido de una campaña electoral en la que Peña Nieto y el PRI son presentados por los medios de comunicación masiva como los inevitables vencedores, por amplio margen, de la contienda. El movimiento nacido en la Uia, ahora con el nombre #YoSoy132, se ha convertido en pivote de amplias movilizaciones en la capital y otras ciudades del país. La presencia estudiantil fue muy fuerte en la marcha de rechazo a Peña Nieto realizada el sábado 19 de mayo entre el Zócalo y el Ángel de la Independencia y el miércoles 23 tuvo lugar el acto hasta ahora más significativo, una concentración en la Estela de Luz en Paseo de la Reforma , en la que participaron también contingentes de la UNAM, el IPN, la UAM y la UACM (las principales universidades públicas de la capital) que después se convirtió en marcha al Ángel de la Independencia, Televisa Chapultepec y el Zócalo. Casi parece como si los estudiantes hubieran estado esperado un pretexto para movilizarse. Muchos han observado que la nueva generación de jóvenes –distinguiéndose de las inmediatamente anteriores, en particular de la tristemente célebre generación X, famosa por su desinformación, desorientación, apatía e inmovilismo– se caracteriza por ser informada, interesada y progresista.
Movimiento #YoSoy132 en la Estela de Luz
            Hasta hoy, la principal demanda del movimiento ha sido el fin de la manipulación y la mentira en los medios de comunicación, su democratización, convertir el acceso a internet en garantía constitucional y, puntualmente, la transmisión del segundo debate entre los candidatos a la Presidencia en cadena nacional. Este programa ha funcionado como mínimo común denominador para conseguir la adhesión de grupos estudiantiles de lo más diversos. Se trata de demandas muy elementales y limitadas, podría decirse incluso que ingenuas.
Alumnos de la Ibero, UNAM, Anáhuac, Poli, etc. en reunión con AMLO en Tlatelolco.
Reunión #YoSoy132 en las islas de la UNAM
            Para mantener su “autenticidad y pureza” y seguir siendo ampliamente incluyente, las instancias organizativas del movimiento han insistido en que éste tenga un carácter apartidista, y no se pronuncie a favor ni en contra de ninguno de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República. Esta es una actitud irresponsable y comporta serios peligros para el futuro del propio movimiento, que puede agotarse rápidamente sin alcanzar ningún logro tangible, y resultar incluso contraproducente. 

            Es irresponsable porque las metas de #YoSoy132 no pueden alcanzarse con independencia de quién llegue a la Presidencia. El actual duopolio televisivo y su carácter antidemocrático no se gestaron en el vacío. Por el contrario, son expresión de la coincidencia entre los intereses de los pocos empresarios que controlan los medios de comunicación masiva en México y los partidos políticos que propugnan un modelo económico neoliberal y de corrupción. En este escenario, resulta poco claro si los medios se alinean al PRI y al PAN, o si estos dos partidos se alinean a los medios de comunicación. Lo más probable es que ambas lógicas se alternen en momentos distintos. En todo caso, pretender una democratización de los medios de comunicación bajo gobiernos del PRI o el PAN es una necedad. 

 

            Después de jugar brevemente y de forma poco creíble a la pluralidad y la democracia en los primeros tres años del gobierno del panista Vicente Fox, Televisa y Televisión Azteca mostraron su verdadero rostro embarcándose, de la mano del gobierno federal panista y agentes priístas cercanos a Carlos Salinas de Gortari, en una campaña sistemática orientada a destruir políticamente a Andrés Manuel López Obrador, en la que se inscriben el Nicogate, los videoescándalos (en cuya factura Televisa intervino de forma central) y, finalmente, en el desafuero. La cobertura de la campaña por la Presidencia en 2006 estuvo muy lejos de ser imparcial por parte del duopolio televisivo, y otro tanto se puede decir de la crisis postelectoral de ese año. Todo esto ocurrió bajo gobiernos panistas. Fue durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón que el duopolio vio crecer su poder constituyéndose en el constructor y destructor de carreras y personalidades, en la autoridad capaz de ungir de legitimidad procesos electorales y dictarle a la ciudadanía sus preferencias políticas, distorsionando y mutilando la realidad. Esto, insisto, no ocurrió a espaldas del PAN, sino con su resuelta complicidad. Los objetivos de #YoSoy132 no se podrían alcanzar si el PAN conserva el poder. 

Manifestación silenciosa en contra del desafuero de AMLO. 1, 200, 000 personas.
            La imposibilidad de construir una sociedad y una televisión democráticas en las que se respeten la pluralidad y los derechos políticos más elementales bajo un gobierno priísta, es una realidad evidente ampliamente sustentada en hechos recientes. El PRI tiene un largo expediente de represión de movimientos sociales –muchos o la mayoría de ellos pacíficos– bien conocido por todos (el sojuzgamiento del movimiento henriquista en 1952; el de los maestros en 1958; el de los ferrocarrileros en 1959; el de los médicos en 1965; el de los estudiantes en 1968 y de nuevo en 1971; la guerra sucia de las décadas de 1970 y 1980, etc.), pero es importante recordar que los últimos atropellos tuvieron lugar en fechas muy cercanas: durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se asesinó a más de seiscientos perredistas; durante el de Ernesto Zedillo (1994-2000), el presidente de “la transición democrática” que le entregó el poder al PAN, se verificaron las masacres de Acteal y Aguas Blancas; Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México (1999-2005), tuvo una responsabilidad directa en la represión del Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra en San Salvador Atenco, durante la cuál hubieron dos muertos y se incurrió en abusos de autoridad, tratos crueles, tortura, la violación de veintiséis mujeres y fueron vulnerados los derechos de un menor de edad. No existe un “nuevo PRI democrático”, y ningún “decálogo” va a cambiar eso. No en vano los integrantes de #YoSoy132  han identificado correctamente en Peña Nieto a su peor enemigo, al margen de las declaraciones de su supuesto apartidismo. Los objetivos del movimiento sencillamente no se podrían alcanzar si regresa el PRI al poder. 

EPN y Carlos Salinas de Gortari.
            Actualmente, el único candidato que favorecería una verdadera democratización de los medios de comunicación por su compromiso con un proyecto no neoliberal y su carencia de vínculos con las altas esferas empresariales, es Andrés Manuel López Obrador. El tabasqueño también ocupa el segundo lugar en las encuestas de preferencias electorales –incluso en las encuestas manipuladas difundidas por el duopolio televisivo– y es, por lo tanto, el único que puede frenar a Peña Nieto. Igualmente, López Obrador es el único que se ha mostrado receptivo a la movilización de los estudiantes: el pasado lunes 21 de mayo tuvo un encuentro con jóvenes en Tlatelolco. YoSoy132 debe tomar buena nota de esto e incluirlo en sus cálculos políticos: sólo podrá alcanzar sus objetivos con la victoria en las urnas de López Obrador. 

Estudiantes reunidos con AMLO en Tlatelolco
            A la luz de estas reflexiones, resulta incomprensible el apartidismo de #YoSoy132. No es que no existan razones legítimas para rechazar enérgicamente nuestro régimen político y nuestros partidos. PRI, PAN y PRD tienen en común ser corruptos, estar alienados de la ciudadanía y, lejos de constituir opciones para la participación y representación política, frecuentemente la ocluyen por completo. Pero también existen diferencias muy importantes. PRI y PAN propugnan la continuidad del modelo económico neoliberal y el régimen de privilegios que, entre otras cosas, ha propiciado la emergencia del duopolio televisivo que hoy nos oprime. La coalición que hoy postula a López Obrador, a pesar de sus incuestionables y serios defectos, impulsa un programa no anti capitalista pero sí anti neoliberal, y el fin del régimen de privilegios. 

            Es irresponsable crear la ilusión de que es posible influir en la vida pública de este país sin asumir compromisos y una actitud resuelta, firme y clara. Al no pronunciarse acerca de los partidos en una coyuntura electoral, YoSoy132corre el riesgo de desdibujarse y ver frustradas todas sus metas. Tómese como ejemplo el caso de los indignados en España: los jóvenes salieron por miles a las calles a manifestarse en contra de la liquidación del Estado de bienestar, pero se rehusaron a definirse a favor o en contra de ningún partido y, por el contrario, llamaron a no votar; lo único que consiguieron fue franquearle el paso al Partido Popular de Mariano Rajoy, justamente aquello a lo que se oponían. Al final, su movimiento resultó contraproducente. En México, la abstención o la anulación únicamente favorecerían al partido que cuenta con un mayor “voto duro” gracias a su aparato clientelar: el PRI. YoSoy132no promueve ni la abstención ni la anulación del voto, por el contrario, la mayoría de los jóvenes han asegurado que van a votar. Sin embargo, la división del voto contrario al PRI entre dos alternativas tendría el mismo resultado contraproducente. YoSoy132 ha declarado que no está a favor del PRI, ni del PAN, ni el  PRD, el PT, Movimiento Ciudadano, ni de la abstención o la anulación. Esta indefinición no va a conducir a ninguna parte, y es muy preocupante.

Indignados, España
Sicilia, recalcando constantemente su intención de no votar.
            Como es natural, en el movimiento se encuentran toda clase de corrientes de opinión y actitudes políticas. Muchos de los jóvenes de YoSoy132 son, al mismo tiempo, partidarios de Andrés Manuel López Obrador. Esto se hizo evidente el pasado fin de semana. Muchas de las pancartas, carteles y distintivos de la marcha de #YoSoy132  del sábado 19 de mayo, estuvieron también presentes el domingo 20 en la marcha de apoyo a López Obrador convocada por redes sociales. Igualmente, en la concentración en la Estela de Luz y la posterior marcha hacia Televisa Chapultepec del pasado miércoles 23 de mayo, muchos asistentes corearon consignas a favor del tabasqueño. Estas expresiones genuinas de jóvenes independientes no han sido bien acogidas por las instancias organizativas del movimiento, que insisten tozudamente en un apartidismo estéril e incluso han pretendido prohibir estas manifestaciones. El pasado miércoles, después de invitar a intervenir al escritor Paco Ignacio Taibo II, trataron de arrebatarle el micrófono cuando se pronunció a favor del candidato del Movimiento Progresista. Es una grave incongruencia de parte de un movimiento que se opone a la mutilación de la realidad por parte de los medios de comunicación pretender ocultar las simpatías políticas de muchos de sus adherentes. 

 

            A poco más de una semana de su surgimiento, #YoSoy132 ha alcanzado logros muy importantes. Tal vez lo más significativo es que ha activado políticamente a un sector que en los últimos años se había caracterizado por su apatía: los jóvenes. La participación masiva de los estudiantes en movilizaciones por todo el país ha señalado un punto de inflexión en un proceso electoral cuyo resultado parecía decidido de antemano. También ha demostrado que Televisa y Televisión Azteca, a pesar de su inmensa influencia, no son omnipotentes. No pueden decretar unilateralmente una “realidad” acorde con sus intereses sin encontrar resistencia. Televisa ha tratado de lavarse la cara difundiendo las marchas y las expresiones de rechazo al candidato priísta y en su contra. Incluso, recetó un tratamiento un poco menos complaciente de lo que cabía esperar a Enrique Peña Nieto en su cita en Tercer Grado, su principal programa de opinión. Sin embargo, estos cambios son de corto aliento y pueden revertirse por completo en el mediano plazo. Para afianzar sus conquistas y tener un impacto de largo alcance #YoSoy132 debe asumir posturas y compromisos políticos concretos de cara al 1º de julio.

Santiago Bonfil

Para visitar la página de YoSoy132 AQUÍ.
 


[1] Recientemente, los estudiantes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo fueron objeto de feroz represión. Las televisoras dedicaron, como de costumbre, un gran espacio a las explicaciones de las autoridades –incluido, en este caso, el rector de la Universidad– que tacharon a los manifestantes de infiltrados de grupos violentos ajenos a la Universidad, y nada de tiempo a las demandas y versiones de los propios estudiantes. Esto no pareció indignar tanto a la opinión pública ni catalizó ningún movimiento social.

 

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