Espectro visible

Entrevista con Verónica Bapé

Por Christian Barragán

 

Verónica Bapé (1981) es una artista originaria y residente en la ciudad de México interesada en la fealdad, el abandono y la frustración. Cuestionando las leyes de la física, su ejercicio estético indaga la posibilidad de que el espacio sigue habitado aún después de que el cuerpo que yacía en él se ha retirado. Para ello, en su más reciente exhibición individual, Si tú puedes verme, también puedo verte, expuso la idea del espectro. En el Grado cero de la escritura, Roland Barthes ha señalado la simultaneidad en la que existe y se reconstruye incesantemente la realidad a través de la oscilación entre la presencia y la ausencia. Un movimiento pendular que expresa un gesto definitivo: el lenguaje devela la realidad, pero también la oculta.

Si tú puedes verme… se presentó durante este verano [2013] en La Trampa Gráfica Contemporánea, un espacio independiente dedicado a la profesionalización del grabado y la difusión del arte contemporáneo emergente a cargo del también artista e impresor Ernesto Alva. Compuesto por una selección del archivo de la artista, un objeto, una pintura, una fotografía, una escultura y un dibujo efímero, el proyecto fue ejecutado para sitio específico. El resultado: la configuración de un hipertexto, semejante a una constelación en medio de la bruma.

 

CB – ¿Cómo se generó Si tú puedes verme, también puedo verte?

VP – Es curioso cómo uno llega a lugares sin planearlo, este proyecto comenzó con una invitación de Ernesto Alva para presentar una muestra en el espacio que él dirige. Desde hace tiempo tenía ganas de trabajar a partir de un espacio específico, así que La Trampa, una accesoria del Antiguo Colegio de Las Vizcaínas, fue el lugar que se me presentó y me di a la tarea de buscar en su historia y quizás con aquella información provocar relacionarme. Sin embargo, los encuentros no fueron afortunados, pues no conseguí anclar mis intereses y volví a comenzar.

Creo que el hecho de habitar de forma continua un espacio genera que uno construya una historia con el lugar, de igual forma lo complica porque la percepción del mismo se vuelve cotidiana e incluso familiar, entonces resulta como intentar hablar de uno mismo. Mi estadía en ese espacio es constante y con ello terriblemente cercana. Existo entre una condición ocasional que de pronto se manifiesta y que me permite ver siluetas, sentir temperaturas que no tienen coherencia a la lógica, llamémosle, fantasmas.

No es un secreto que existe alguien que habita La Trampa, ha sido presentido por varios y es indudable su estancia ahí, esa presencia intangible es el motivo de Si tú puedes verme, también puedo verte, pues el fenómeno me lleva a preguntarme sobre cómo puede ser que algo que ya no está, sigue estando, sobre las mismas dimensiones que nosotros habitamos, sobre los cruces del tiempo, sobre qué es un fantasma y cómo asumo y entiendo todo esto.

Puesto que en este proyecto muestras una diversidad de formatos y materiales, ¿puedes comentar la importancia que tiene para ti la elección de éstos en la resolución de la obra? 

Para mí es importante la coherencia. La elección para la resolución de la obra está ligada a lo que cada pieza tiene que decir. Por ejemplo, en la pieza de las copas, que es una pintura en díptico y la única dentro de la muestra, me interesaba el hecho de generar el mismo tiempo transcurriendo una y otra vez que se volteara a mirar la pieza; en cambio un video, un dibujo o los objetos físicos no me daban la misma temporalidad que da la pintura, no me otorgaban ese otro mundo inventado, fantástico. Otra pieza que aparece dentro de la muestra es el hilo con cera de abeja; en el momento de la elección y selección de piezas sentía la necesidad de una línea vertical que partiera el espacio, así que la pieza se fue dando un tanto por intuición y otro tanto por resolver mis preguntas, no quería mostrar nada que tuviera la forma de un cuerpo humano o que fuera en sí uno, sino que quería un material que me remitiera a la corporeidad sin ser directa. El resultado es un hilo que va de arriba hacia abajo en una conexión de lugar, que parte el espacio y habla de un cuerpo que ya no está.

¿Durante el proceso de creación tienes presente el trabajo de otros artistas interesados en tus preocupaciones o que han usado materiales similares?

No. Durante el proceso de creación prefiero enfocarme en la obra que estoy construyendo.

Dime, de qué manera opera la escala en tu ejercicio estético, conceptual y formalmente hablando.

Me siento cómoda con formatos pequeños, que de alguna manera pueda tomar cierta distancia y ver, por ahora no he tenido la necesidad de crecerlos, no siento que en mi caso un tamaño mayor aporte. Siento que un formato pequeño vuelve más íntima la experiencia estética pero tampoco estoy cerrada a que en un futuro, si la obra lo necesita, crezca la escala.

¿El centro de tu práctica está en la pintura? ¿Cómo fue que a partir de la pintura tu labor expandió su campo de acción?

Puedo reconocerme y decirme pintora, en su mayoría mi obra se resuelve en ella, pero hay otras preguntas que me sigo generando y que entiendo que la pintura no lo resuelve de las maneras en las que creo podrían funcionar mejor, considero que soy una artista que no sabe estarse quieta, me llaman la atención otros lenguajes, como el video y la instalación; creo que poder comprender y moverse en otras experiencias estéticas enriquece aún más el lenguaje propio, me gusta tener posibilidades y saber resolver en ellas.

¿Cuáles son tus inicios y búsqueda en el arte?

Mis inicios comenzaron muy joven y en la pintura, haber estudiado la carrera de arte en La Esmeralda me llevo a comprender que la producción artística puede ser tan vasta como uno quiera, que la práctica de aprender a relacionar cosas de diferente índole es un lenguaje con un vocabulario infinito y eso me encanta. ¿Qué busco? Resolver preguntas del mundo, cosas que tienen que ver en su mayoría con la vida y con aquellas cosas que se encuentran escondidas dentro de todo lo visible, leer entre líneas, continuar construyendo un lenguaje y seguir encontrando cosas en otros, construir un diálogo.

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Veronica Bapé (Ciudad de México, 1981) es egresada de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda (2007). Entre sus exposiciones sobresalen Pensamientos sobre el paisaje (2010, Galería Tal Cual), Viajero sobre el mar de niebla (2012, Proyecto Traslados, San Sebastián Etla, Oaxaca) y Propuesta 25. Autores contemporáneos para nuevos coleccionistas (2011, Museo del Palacio, Saltillo, Coahuila). Su trabajo como ilustradora ha sido publicado en el libro Campos de acción: entre el performance y el objeto, 1949-1979, Ed. Alias (2012).

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