Soundpainting: un lenguaje donde no existe el error

Soundpainting, creado en los años 80 por el músico neoyorkino Walter Thompson, es un lenguaje de signos multidisciplinario para componer en tiempo real performances pluridisciplinares.

Dirigido a músicos, bailarines, actores, poetas y artistas visuales, este lenguaje nace de la idea de dirigir y darle forma a la improvisación a la vez que se ejecuta. El director del conjunto (soundpainter) se convierte en compositor. Su herramienta de creación son los gestos que al dibujarlos en el espacio se convierten en sonidos, la materia prima de la creación.

Dice Walter Thompson: “Hola, bienvenidos. En el soundpainting no existe el error, no hay fallos, no hay juicios de valor estético. Lo único que podría llamarse error es que al imaginar que se equivocan dejen de hacer lo que están haciendo.”

La historia de cómo me topé con este lenguaje es un tanto curiosa. Hace un par de años vivía en la ciudad de Barcelona, tenía un tiempo que no me sentía bien. En el tema musical siempre he sido del tipo de persona activa a la que les gusta tocar instrumentos, jugar e improvisar. Eso estaba en “contra” de lo aprendido en la escuela donde te dicen que el compositor es un ser aparte del músico ‒tema sobre el cual no me interesa discutir por el momento‒, así que me encontraba en una ciudad nueva, sin conocer a casi nadie, sin contactos ni relación con el medio musical. Asistí a algunas clases en el conservatorio municipal de Catalunya en donde ayudé por algunas semanas al director de la orquesta juvenil pero por más que intentaba, el mundo académico me daba una patada en el culo.

Una buena amiga que vive en la ciudad de Helsinki me contactó para realizar una especie de residencia en dicha ciudad. Me propuso hacer una pieza en conjunto de música y pintura, así que me dispuse a buscar referencias previas en el Youtube, escribí en el buscador “Sound, Painting.”

Los resultados fueron alucinantes. Recuerdo la emoción de ver el primer video de Walter Thompson dirigiendo su orquesta en Nueva York. No entendía un carajo lo que sucedía, pero enseguida comprendí el tema de las señas y el trabajo con la improvisación. Una gran parte de las cosas que como compositor siempre quise hacer estaban en una improvisación controlada que duraba cinco minutos. En seguida vi otro y luego otro para después buscar algún curso de soundpainting.

Me di cuenta que en el único lugar de España en el que Walter Thompson impartía un curso era a 15 minutos de mi casa.

Definitivamente encontré algo realmente trascendente en mi vida. Ahora fundé la primera Big band de Soundpainting en México, que por el momento cuenta con más de 20 integrantes, así como la primera escuela del lenguaje en México.

soundpainting2op

 Walter Thompson (Fotografía: Anja Hitzenberger)

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