Una casa provisoria. Conversación con Alejandro Albarrán.

Como poeta, la obra de Alejandro Albarrán se caracteriza por violentar el  lenguaje y la forma del poema hasta demostrarnos que todo es susceptible a la poetización. Lejos de querer demostrarnos el oscuro secreto de la poesía, evidencia constantemente las herramientas de las que echa mano para entretejer un discurso acorde al ruido, esa música de nuestra contemporaneidad.

Hace unos días, sentados cómodamente en el sofá de la casa, quise entrevistarlo para este número especial de Nota al pie. Hablamos de su trabajo como poeta, músico y sus incursiones en el arte contemporáneo. Hablamos largo y tendido, por lo cual tomé la decisión de dividir la entrevista en tres actos. He aquí la primera entrega.

Alejandro Albarrán

Alejandro Albarrán

Acto I

(Un sofá verde al centro del escenario, enfrente una mesita con un cenicero lleno de colillas. Se escucha constantemente el ruido de los aviones al pasar.  La luz cenital se posa sobre los dos interlocutores)

JP: ¿Qué es y cómo nace Piloto?

AA: El proyecto de Piloto lo empezamos a armar Manolo Garibay –que es un artista visual muy bueno–, Nicolás Guzmán y yo. Recientemente se acaba de integrar Daniel Coronel al equipo, quien, al igual que Nicolás, es un artista visual. La idea es hacer “cine en vivo”, con retazos de videos que van seleccionando, Manolo, Nicolás y Daniel. A mí me toca aventarme la parte de la música que no llega a ser noise plenamente ya que mantengo un sentido armónico que me interesa. Llega, o considero que podría, ser un poco experimental. De hecho lo más experimental son los radios que he utilizado para ir lupeando cosas que están en el espectro radiofónico para tratar de armar un discurso con un texto, que si bien no es mi intención que sea poesía, si lo es que sea poético. Digamos que se trata de una especie de cadáver exquisito. Entonces, a partir de esos retazos fílmicos y este cadáver sonoro tratamos de armar un discurso.

Video. Multitasking

JP: Como poeta que ha experimentado con el lenguaje más allá de la hoja de papel y de las lecturas de manteles largos, ¿crees que “la poesía en voz alta” es una extensión de la escrita, se complementan o tiene ventajas frente a las formas tradicionales? ¿Crees en los términos como poesía expandida?

AA: Sí funciona que la poesía se presente en otro formato porque hay muchos prejuicios alrededor de este género. La gente no está acostumbrada a leer poesía y además existe todo un asunto con la declamación y la lectura que es horrible: es impostada, acartonada. Cualquier cosa podría ser poético si lo lees con “el sonsonete del poeta” y ese sonsonete es el que asusta a la gente, entre otras cosas (Los actores ríen con la malicia de un niño de 9 años). Uno no quiere ir a recitales porque te da hueva además de que uno no puede poner atención en los poemas cuando se leen con el mismo sonsonete porque es como escuchar a Silvio Rodríguez. Después de tres canciones todas te suenan igual y esto no significa que no esté diciendo algo, dice mucho, pero su manera de cantarlas es similar, el sentido se pierde y dejas de prestar atención porque cansa.

Existe todo un circuito a nivel mundial de este tipo de poesía que se hace acompañada de otros soportes y es un circuito fuerte. Hay festivales en Berlín, Barcelona, está Poesía en voz alta en México. Yo tuve la fortuna de convivir con Ricardo Domeneck aquí, precisamente en Poesía en voz alta, y me platicaba acerca de todo este circuito y que gracias a este tipo de festivales él ha podido viajar y ganar dinero como que no sucede con las presentaciones tradicionales de la poesía. No puedes ganar dinero de la poesía. Sin embargo en estos festivales de lo que podríamos llamar “poesía multimedia” se pueden generar distintas experiencias. Una, la posibilidad del viaje. Otra, ver tu trabajo retribuido económicamente.

Ricardo Domeneck

Ricardo Domeneck

Ahora, en lo que sí no creo es justamente en ese término de poesía expandida que ahora le han puesto otro nombre.

(Vuelven a reír. Esta vez las carcajadas denotan lo absurdo del tema a tratar. Ironía) 

JP: ¿Ahora cómo se llama?

AA: No me acuerdo, afortunadamente ya no se llama así. Rocío Cerón había utilizado ese término de poesía expandida en algún momento yo supuse, me aventuré a pensar, que la idea se había tomado de La escultura en el campo expandido, un libro de Rosalind Krauss que habla sobre la escultura en los 60 y 70. Es uno de los libros de arte contemporáneo más chiditos, porque justamente explica como la escultura no solamente está en los museos, sino que se encuentra dentro del paisaje, en el exterior. Se trata de volver a significar la definición de esta disciplina. Y entonces, en este sentido, la poesía expandida tendría que ser algo que no es un poema pero que funciona como tal. Pero quiero aclarar que esto sí se está intentando. En Estados Unidos existe la poesía conceptual -es algo que está muy en boga-, textos que no son poemas pero que en su presentación te dan la sensación de lo poético.

Audio. What is the Word.

JP: Hasta donde entiendo esta poesía multimedia no se trata de apoyarse en otros soportes para que un poema sea más “bonito” o “padre” con musiquita y dibujitos.

AA: Yo no creo que la poesía acompañada de música o video esté mal. Justamente no se trata de ser ilustrativos, cosa que sucede todo el tiempo. Si utilizamos música, la música, considero, debe reinterpretar el texto. Lo mismo sucede con el video, debe reinterpretar o construir un discurso hermano del texto. Se trata de crear una pieza con todos los elementos de los que uno dispone. Por ejemplo, si a Paco Stanley le pones un distort pues seguramente puede estar en Poesía en voz alta (Risas asmáticas). La idea justamente es lo contrario, trabajar con toda la cantidad de elementos que puedas manejar y tratar de armar un discurso audiovisual.

JP: ¿Cuándo empezaste a incursionar en este campo?

AA: Con la poesía y el audio, no mucho. Pero con la poesía, la idea de poesía, la poesía y el objeto intervenido, más o menos desde 2007. La verdad es que yo nunca me sentí tan escritor porque no tenía las bases que sí tenían otros amigos que habían estudiado literatura y entonces, como no tenía tanas lecturas, tampoco tenía tantos prejuicios, a mí me gustaba tanto leer un poema, como un libro de ciencias y en esos textos todo me parecía poético. La ciencia me parece poética porque muchas veces se me escapa. No sé si suceda lo mismo con “los hombres de ciencia”.

 (Fin del primer acto)

Video. USA.

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