¿Cuánto cuesta despedirse de una casa?

Catorce años después de haber hecho del Foro Sol su casa, los Diablos Rojos del México, jugaron su último partido. El marco no pudo ser más atinado: la novena capitalina ganó el cuarto de la serie por el campeonato de Liga Mexicana de beisbol contra el Pericos de Puebla, escuadra que pagó su sorpresivo acceso a la final: perdió cuatro juegos en fila; apenas en el último metió las manos.

Decir que una serie ganada por blanqueada es emocionante es pecar de aficionado, sin embargo, el cuarto partido de la Serie fue un torbellino emocional. Acaso el deporte de pelota sea el más novelable de entre todos los que componen la oferta deportiva mundial. Apenas en el primer episodio los Diablos se pusieron al frente por cuatro a cero. Todo anunciaba una tarde tranquila; la lluvia, incluso, respetó el diamante de la Ciudad Deportiva. El lanzador del Puebla tiraba sin encontrar la zona de strike y pronto se le colaron los bateadores a las bases.
Pero los ventarrones le fueron pegando al México. Los errores llegaron, incrédulo el parque cayó en desesperación antes de la cuarta cerveza de la noche. Los escarlatas lograron una carrera más pero al sexto episodio, el Pericos empató. Partido nuevo.

Diablos-Rojos-Foro-Sol

El cielo respetó, pero siempre fue amenazante.

El fantasma de otro juego rondó por la tribuna, compuesta por algunos aficionados y muchos villamelones. Por una lado el hombre de traje pregunta cómo se marca un out, por el otro un joven explica a su novia los fouls y el jonrón, ella disimula con una sonrisa, no ha entendido y voltea con la amiga que se toma una selfie ‘está padrísimo, güey, hay que venir la próxima semana’. No saben que es la serie última que jugarán los Diablos en una casa que nunca se dejó de sentir como temporal, un departamento en renta. Uno que adecuas y habitas, pero todo tiene el sello de ‘en lo que encontramos otra cosa, gordo’.

El parque de pelota en el Foro Sol fue una impostura de una ciudad ingrata con su propia historia: fue el beisbol el deporte más importante de esta capital desde los años veinte hasta la mitad del siglo. El Distrito Federal albergó a grandes peloteros negros provenientes de Estados Unidos, Puerto Rico, Cuba o Dominicana; a más de 300 kilómetros de la costa, la ciudad de México fue la capital del Mar Caribe. Después de la época dorada vino el lento proceso del olvido. La Huelga de jugadores en el 81, dio un golpe letal a la pelota profesional capitalina. Luego en el 2000 el Parque del Seguro Social fue demolido y el beisbol confinado a un escenario indigno.

A pesar de los advenedizos, es lindo ver la tribuna llena, ardiente.

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El juego, que fue una colección de errores, llevó al límite las emociones. En la novena entrada, cuando el Diablos ganaba por 6 a 5, los toleteros poblanos volaron la cerca en batazos seguidos; entraron tres carreras, todo anunciaba un juego más. El relato lo ejercen los campeones: al cierre del episodio el México empató. Muchos hits, carreras y errores para un solo partido.

El Foro Sol, casa prestada, quería dar una última alegría. En el extrainning, un jonrón en solitario terminó con las aspiraciones del Puebla. Los Diablos barrieron la serie con el respetable de pie. Gritos, porras, cerveza volando. Vamos, Diablos.

El protocolo fue lo de menos. Desde la tribuna de primera base  se pueden ver los escombros de la zona de pits de la pista que en un año recibirá un fecha del serial de la Fórmula Uno. La inversión millonaria no incluye al viejo juego de pelota.

Se fue el Foro Sol, los Diablos buscarán nueva casa al otro lado de la colonia.

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