Jarabe de (mí)Palo: conCierto comPartido

¿Qué sentido tiene contar cosas que casi nadie entiende?

-Vuela: 2° track de La flaca, disco de 1996.

La última vez que los escuché aún estaba casado, así que son más de seis años. Y no había nacido Iñigo, así que son más de nueve. Suspendieron el concierto de Barcelona en 2001 por lo de las Torres Gemelas (alcancé allá a mi Ex porque yo cumplía treinta años y ella viajaba con sus padres); los tres conciertos del DF fueron entre esa fecha y casi 2006. Después del 2008, en algún momento de malhumor y limpiando el clóset, tiré las camisetas respectivas; lástima: el jueves 25 hubiera podido llevarlas al Plaza Condesa y mostrar que soy vieja guardia, que no descubrí a Jarabe de Palo este año con Somos, su 9° disco. Quizá es mejor: uno de esos neófitos es hijo mío y ninguna le hubiera quedado.

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Empiezan tocando Ilusinaciones; para mi sorpresa, la gente no canta porque no se la sabe. En México un disco lanzado en febrero es demasiado nuevo siete meses después, y que éste sea el primer concierto en la gira de otoño señala, de nuevo, que aún si la industria musical nos incorporó en su lista de plazas obligadas al punto de traerlos dos veces este año, seguimos consumiendo sobre todo óperas primas y pasando a la siguiente generación (los chavitos treintones que estaban de pie en la localidad general, no los niños de ocho llevados por sus padres a balcones y mesas pseudo VIP) más nostalgias chabacanas que música, y menos diálogo crítico con nuestros músicos (hay grupos que, como las novias, son de uno aunque ell@s no lo sepan) cuyos discos y conciertos seguimos comprando aunque “el último bueno” haya sido (generalmente) el tercero, etcétera.

Tú mandas y Hoy no soy yo tampoco lo consiguen. Y entonces Pau (Donés, no miPau[lina Rubio] adorada) anuncia sus tres nominaciones a los Grammy de este año y la gente aplaude; mucho. Y entonces Pau agradece al generoso público mexicano todo el apoyo que les han/mos dado, y la gente aplaude más mientras veo surgir la mala fe de mi yo-artesanal-que-cree-en-las-parejas-de-por-vida-onda-Jagger/Richards-no-se-confundan y pienso que este cabrón ya se compró una banda nueva y se quedará los royalty del trabajo ajeno porque, a ver, ¿dónde está el fantástico guitarrista pelón de los primeros doce años del grupo [Jordi Mena, que ahora toca en Los santos inocentes con Bunbury]?

Y entonces descubro, con desilusión e inocencia tan estúpidas como impropias de mis dieciocho años (desde que empecé el doctorado) que Pau sencillamente hace lo que le toca, ya no como frontman del grupo-cantante guapito aunque no sea un genio musical-rostro de (casi) todas las portadas, sino como dueño del changarro que un rato después invitará al respetable a visitar jarabe de palo punto com, y apenas alcanza a reprimirse para no decirnos algo como “y por favor, ¡decid no a la prirateria!”

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El espíritu rockero ‒cualquier cosa que esto fuera alguna vez en un sitio indeterminado (¿Woodstock 1969? ¿Avándaro 1971? ¡Brighton 1964!)‒ brilla aquí por su ausencia: showbusiness y una mesera que le trae nachos al Iñigo; asumo, pues, que tengo ya edad suficiente para revisarme la próstata profesional y regularmente, not “just for fun” con ayuda de una amiga.

Sexta canción (de las veinte que habrán tocado a las once de la noche, cuando nos manden a la calle) ¿A dónde vas?, finalmente, hace cantar al hijo aunque tres minutos después lo orillen de nuevo a una observación sorprendida consecuencia de un playlist que, dispar y a saltos, va del “hay Dos días en la vida” (De vuelta y vuelta, 2001) al Lado oscuro (La flaca, 1996) con buen arreglo en Rythm&Blues que, sin embargo, a él nada le dice. Me doy cuenta entonces de que al llegar preguntó qué tocarían y le respondí, suponiendo, que el Somos, sobre todo. Nueve de veinte, sí, y once más para cubrir otros seis discos tocando sólo una del Bonito (de 2003, la idem) sin rozar 1m2 siquiera ¿Por qué obviar Romeo y Julieta (no eran de este planeta) que fue el éxito correspondiente? Misterio… O no: quizá es sólo que diez años después el fantasma de su macho-en-pro-del-sexo-casual

Se había creído la historia de Julieta y Romeo.

Le dije chica verás, si te sirve de consuelo

yo busco perrita caliente que me quiera locamente

 amenaza la construcción discursiva del grupo y más vale que Pau cuente, mientras presenta A mi novia le gustan las chicas, que “Somos es un disco socialmente comprometido [?!] y por eso esta canción aboga porque aceptemos que el amor es libre y nos une a todos, indistintamente; yo lo supe porque mi ex me dejó, en efecto por su mejor amiga; y no os riáis, que a ustedes aún puede pasaros”.

El inconsciente es traidor, y el machismo panHispánico nos brota en cuanto puede justamente porque parece un chiste.

Iñigo canta, sin embargo. Canta A mi novia…, y Bonito, y Somos una detrás de otra mientras en el escenario Donés coordina y ejecuta coreografías disco, invitando a bailar al respetable en un purísimo estilo Chayanne al que sólo le faltó la gracia natural que, en cambio, sí tiene el Maestro Elmer Figueroa Arce. E Iñigo canta, sobre todo. Y yo veo que también (o quiza, por eso) es que vine: a traerlo, a enseñarle cómo ir a conciertos de rock aunque no sepa si éste es uno, a que pueda desvelarse un poco alguna vez entre semana y volver de madrugada con hambre y ganas de seguir comentando cosas.

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22:32 hrs, Jarabe de Palo abandona la escena; 22:35, vuelven, aunque en realidad nunca se organizó bien el coro para la otra. Sentado y con puro acompañamiento de piano Donés canta, de nuevo, Hoy no soy yo; ¿por qué? Ya la cantó y no es, con mucho, lo mejor del disco (por no hablar de los otros discos) ¿Está creando un “Clásico Marca Acme”? ¿Agregue agua, agite durante 2 minutos y sirva en un vaso con hielo? La canción no es mala, pero borda terribles lugares comunes: “Hoy se que no soy / lo que prometí / lo que de mi esperan / pero voy a dar lo mejor / volver para siempre / pero a mi manera”, que la hacen más de lo que se soporta en una misma noche. Iñigo quiere Buenas noticias (2014) o Yin yang (2003) pero no van a tocarlas. El tiempo se va, cantan Me gusta cómo eres (del Adelantando, 2007). Cierran con Grita (1996) que, en efecto, pone de pie al auditorio por segunda vez en la noche momentánea y plenamente convencidos de lo que hacemos. A las 22:54 están haciendo una caravana. Seguirán las luces y música grabada para que no haya dudas de que esto se ha terminado.

¿Cúal sería entonces la narración correcta? ¿Una desde mis veinticinco años (con credencial del IFE) o la otra, envidiosa y que no logro enunciar realmente, con base en sus ocho (absolutos) y un mundo en que las cuentas son una porque aún no hay los antes y después que inician al terminar la primaria?

‒¿Cómo te la pasaste, cachorro?

‒¡Muy bien, papá! ¡Estuvo padrísimo! ‒dice masticando el jocho que me obligó a prepararle a las 0:40, de vuelta en casa.

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