#PecesSueltos presenta: Silver Apples

Texto publicado por NoFM Radio

Han existido bandas que con su sonido han cambiado el rumbo de la música, y a través de los años se han ido consolidando como importantes, influyentes y pioneras respecto de todo lo que les siguió. Nombres como The Beatles, Pink Floyd o Led Zeppelin –y un largo etcétera– cumplen con estas características hasta el punto de convertirse en referentes obligados de la música popular contemporánea, indiscutibles eslabones que forman parte de esa cadena llamada “cultura general”. Su impacto ha sido tal que hasta el más despistado de los melómanos tiene algo que decir sobre ellas, sobre su música, sobre cómo determinaron el sonido de lo que seguiría después.

En el extremo opuesto están esas otras bandas que, a pesar de sus propuestas tan experimentales y vanguardistas, no consiguieron cruzar el umbral delimitado por la industria cultural y terminaron por perderse bajo la sombra de aquellas bandas que sí trascendieron. En una época de efervescencia cultural y creativa como lo fueron los años sesenta, podría decirse que estas bandas estaban en el lugar y en el momento preciso. Pero su sonido estaba dirigido hacia el futuro, tanto así que en su momento nadie las comprendió y pasaron desapercibidas. Un ejemplo de esta categoría es el dúo neoyorquino Silver Apples, cuya propuesta no se parecía a nada de lo que se hacía por entonces, y sin embargo mucho de lo que se hizo después tendría reminiscencias de ese sonido sin precedentes.

Silver Apples 1

Los inicios de Silver Apples se remontan a 1967, cuando operaba como una tradicional banda de rock llamada The Overland Stage Electric Band, un quinteto compuesto por tres guitarras, batería y voz. En algún momento el vocalista Simeon Oliver Coxe III descubrió los osciladores –circuitos que producen señales electrónicas periódicas y oscilantes–, y una noche de ensayo comenzó a juguetear con ellos produciendo sonidos extraños y fuera de lo común en el ámbito musical del momento. Según los testimonios esos experimentos sonoros de Simeon no fueron bien recibidas por sus compañeros de banda, quienes poco a poco fueron dejando el lugar. El único que le siguió la corriente y se montó en su ola electrónica fue el baterista Danny Taylor, que comenzó a improvisar sobre las texturas emanadas del oscilador de Simeon, marcando así el origen del dúo.

Luego de cambiar su nombre y establecerse como un dúo Simeon consiguió más osciladores y los adaptó en un complejo sistema de circuitos que tomaría la forma de un primitivo sintetizador. El extraño aparato tenía lo suyo de curioso, y se le comenzó a conocer como “the simeon machine” entre los amigos cercanos al dúo y el público de sus presentaciones en la escena under neoyorquina. Este sintetizador estaba compuesto por poco más de una docena de osciladores, de los cuales seis estaban sintonizados con notas graves manipuladas a través de pedales, y el resto fue ensamblado y manipulado a partir de un teclado telegráfico. Por si eso fuera poco también tenía partes de viejos radios, engranajes de laboratorio y chatarra electrónica diversa.

Silver Apples 2

 

El primer concierto serio de Silver Apples fue ante 30 mil personas en un pequeño festival llamado Central Park’s Sheeps Meadow, donde compartieron escenario con The Steve Miller Band, Sha-Na-Na, The Mothers Of Invention y otros. Como no era una banda consolidada ni conocida el promotor del concierto les permitió tocar alrededor de treinta minutos y al terminar tenían que irse. Contra todo lo que esperaban fueron bien recibidos por el público.

Silver Apples 3

A partir de ese concierto Silver Apples consiguió un contrato para grabar su primer disco en 1968, Silver Apples, que no consiguió grandes ventas y por tanto no se hizo muy popular. Para 1969 lanzaron su segundo álbum, Contact, con resultados similares. A pesar de no conseguir éxito siguieron trabajando en su música, de forma que para 1970 tenían listo un tercer álbum, pero la disquera dio por terminada su relación y el dúo se disolvió.

En retrospectiva podríamos catalogar a Silver Apples como un grupo de rock experimental con toques psicodélicos y espaciales, o simplemente como música electrónica. Pero lo cierto es que en su momento resultaba inclasificable. Silver Apples hacía música electrónica en un momento en que ésta no existía como una categoría o un género musical propiamente dicho; sonaban a krautrock –hecho en EU– aún antes de que esta corriente explotara en Alemania; hacían experimentaciones con tecnología en un momento en que lo experimental venía sobre todo de la incorporación del jazz y la música clásica al rock. Su música no tuvo la trascendencia que habría ameritado, pero hoy en los tiempos de internet podemos acceder a ella con perspectiva histórica para darnos cuenta de lo adelantados que estaban a su tiempo.

 

Silver Apples 4

Silver Apples estuvo activa entre 1967 y 1969. Tras la ruptura Simeon y Danny Taylor siguieron caminos separados, lejos de las luminarias del rock y sus grandes figuras. Su música se preservó y circuló entre grupos muy cerrados de melómanos casi como un objeto de culto. Al llegar los años noventa, en medio de un ambiente más favorable a ese sonido visionario que desarrollaron a finales de los años sesenta, Silver Apples reapareció en la escena de la música electrónica y experimental. Desde entonces, a pesar del fallecimiento de Danny Taylor en 2005, Simeon se sigue presentando en diversos festivales alrededor del mundo, donde ahora sí su música recibe el reconocimiento que se merece.

Silver Apples 5

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