Feliz Día del trabajo que no es trabajo: festejar no trabajar

Abrir los ojos en la mañana, tomarse unos segundos de reconocimiento del día en el que se vive, no hay un lugar a dónde llegar, los ojos se abren solos, no suena ninguna alarma más que la de la conciencia, ¿Cuántas horas le dedicarás a cada cosa hoy? ¿Cuántas a ser productivo? ¿Cuántas a divertirte? ¿Cuántas a no hacer nada? Estar en una posición en la que, a los ojos de unos eres una cifra del desempleo, pero para otros todo un héroe que ha decidido no tener un patrón.

Eres el completo responsable de tu existencia, no existen las quincenas; aguinaldo para ti  son los dulces de colores que dan en las posadas, no existe la conciencia del viernes, ni del fin de semana, menos del terrorífico lunes; las vacaciones no son fechas en el calendario, son premios impuestos por uno mismo a consideración del nivel de la propia tiranía o condescendencia. Eres tu único empleado y tu jefe. El Pepe Grillo que vive dentro de ti tiene que tener una voz profunda y cavernosa, de lo contrario habría que esconderse del casero ese mes. Si hoy no haces nada, sabes que mañana necesitarás una jarra grande y profunda de café porque no dormirás. No hay culpas, hay que asumir responsabilidades, en pocas palabras eres freelancer o, como me gusta llamarlo a mí, eres autogestivo.

Cere

Preparatoria número 5, Copa, año 2000. Prueba de aptitudes para escoger carrera. Yo, Ceredisae Herrera Ortega, viendo los resultados. Área físico matemáticas: resultado promedio. Área del pensamiento geométrico y de las ingenieras: por encima del promedio. Área del pensamiento analítico: promedio. Área de habilidades del lenguaje y pensamiento artístico: por debajo del promedio. Carreras recomendadas según el examen: ingenierías. Decisión: Literatura dramática y teatro, acompañado de un juramento de morir de hambre antes de vivir de otra cosa que no sea lo que amo. Consecuencia: trabajo arduo porque me gusta vivir.

En tiempos de la hipermodernidad hay muchas revoluciones que librar, muchas luchas que merecen la pena. El acto más revolucionario al que podemos sumarnos es burlar al sistema generando nuestro propio sustento económico, gestionado desde el derecho inamovible a la felicidad. He evitado usar la palabra “trabajar” porque pienso fervientemente que hacer lo que vitalmente es necesario para sentirnos lo que somos y ser plenos no puede llamarse trabajar.

cere2

 

Tomarse un momento y reflexionar ¿qué me hace feliz?, seguido de un ¿cómo puedo hacer para generar dinero suficiente de eso?, ¿qué debo hacer? es alejarnos poco a poco de pensar que libertad es poder elegir entre un Galaxy o un Iphone, o entre vivir en la Condesa o en la Narvarte. Pensar que libertad es lo que podemos elegir en el rango de nuestro salario es ser tan esclavos como lo fue uno en una plantación algodonera en Lousiana.

La propuesta es pensar justo al revés, elegir qué queremos hacer y/o tener para luego analizar qué tenemos que hacer para conseguirlo. Pensar que un sueño es una meta que luego es un plan que luego son acciones que luego son resultados. Todos los tiempos son tiempos de cosecha porque, para que esto funcione, con una mano se siembra y con otra se recoge lo que floreció. La propuesta es un tejido que se acompaña de disciplina y pasión pero sobre todo gozo, el gozo poderoso que hace que abramos los ojos a las 7 am sin alarma, ávidos por comenzar esa no-jornada de no-trabajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>