Beneficios del voto nulo en Cuernavaca

Durante este periodo electoral, el debate entre los ciudadanos trascendió el de las preferencias políticas para cuestionar la conveniencia del voto en sí. Incluso, ante el escepticismo de un grupo cada vez mayor de personas, las instituciones gubernamentales y privadas redoblaron la promoción del voto en sus campañas (trajeron a un premio Nobel de la paz, regalaron tazas de café, etc.)

En Cuernavaca, el resultado de esta discusión fue que seis mil 582 personas salieron de sus casas para anular su voto. Esos seis millares y medio de ciudadanos emitieron un mensaje: estoy consciente de mis derechos y obligaciones pero ninguna de las propuestas de los partidos políticos merece mi respaldo.

Por otro lado, la intención de quienes promovían el abstencionismo era restar legitimidad a un proceso cívico imperfecto, evitar formar parte de lo que consideran una simulación, dejar en claro que las instituciones han perdido credibilidad y sustento, y sobre todo, castigar a los políticos. En Cuernavaca, el 7 de junio la participación ciudadana fue de 47.027 por ciento, lo que quiere decir que menos de la mitad de los ciudadanos aptos para hacerlo ejercieron su derecho. Como ya se ha comentado hasta el cansancio, dentro de ese porcentaje se incluyen tanto quienes no se enteraron del proceso o tuvieron flojera de salir en domingo a jugar con crayolas, como quienes querían enviar un mensaje a las autoridades. Es, por tanto, complicado discernir una posición política definida de ese conjunto de personas.

nolescreo

La promoción del voto nulo y de la abstención fue contraproducente en el caso de Cuernavaca. En términos prácticos, lo que sucedió fue que un partido novel, con escasa experiencia, ganó la presidencia municipal con un candidato sin conocimiento alguno en la administración pública. El Partido Socialdemócrata (PSD) ha sido tomado por los hermanos Julio y Roberto Yáñez Moreno y ha fungido como un verdadero negocio familiar . Además, se sabe que el equipo de Cuauhtémoc Blanco está respaldado por allegados a Manuel Martínez Garrigós, quien desfalcó a la ciudad durante su oscura administración.

En lo personal, no me queda claro cuál es la “lección” que los promotores de la abstención y el voto nulo pretendían enseñarle a la “clase política”, pero sí me queda claro que en diciembre de este año, el personaje más odiado de la escena política local reciente regresará a la cúpula de poder, aún después de haber sido expulsado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de enfrentar acusaciones por malversación de fondos públicos.

Hay quienes han dicho que la gente está cansada de los políticos y que la victoria de Cuauhtémoc Blanco es un mensaje de hartazgo. Me parece que la afirmación es tan absurda como decir que Enrique Peña Nieto ganó la presidencia porque la gente quería escarmentar a la clase política. Los dos ganaron gracias a la mercadotecnia y a la simpatía. No cabe duda que los procesos electorales mexicanos siempre se ven empañados con actos de corrupción, pero es un hecho que no hace falta un fraude para convencer a la gente de optar por productos dudosos. La publicidad es suficiente.

Partidos

También han querido convertir el éxito de Cuauhtémoc en una crítica a la administración del perredista Graco Ramírez. Se dice que la ciudadanía castigó al gobernador negándole el voto al candidato de su partido . Es interesante entonces que en Cuernavaca el Partido Acción Nacional arrasara con las diputaciones locales. ¿Por qué razón la gente votó por el PAN para diputados y no para munícipe? Si la única explicación de la victoria de Blanco fuera el voto de castigo, lo natural hubiera sido que ganara Luis Miguel Ramírez junto con los candidatos a diputados.

Ahora, las críticas y las burlas se han volcado sobre Cuauhtémoc Blanco y su partido, como si su victoria representara una catástrofe o una ofensa. Se habla de la ignorancia de Blanco, como si los futbolistas fueran incapaces y provenir de un estrato socioeconómicocultural bajo fuera un impedimento. De hecho, Blanco no ha incurrido en falta alguna. Él ejerció su derecho a postularse, no se vio envuelto en escándalos mediáticos de corrupción o de opulencia. La suya fue una campaña estándar, echó mano de la mercadotecnia política y del contacto directo con los sectores de la sociedad más afines a su perfil. Se aprovechó de su popularidad previa y la explotó en numerosas visitas a las colonias más afectadas por la inseguridad y la pobreza. Todo lo anterior está contemplado en las reglas del juego.

votar o no

Si lo que se pretendía era “pegarle” a los políticos, el tiro salió por la culata. Ahora, Graco Ramírez puede negociar con un partido político incipiente, libre de compromisos a nivel nacional y de expectativas, y no se verá obligado a negociar con el PRI de Maricela Velázquez. Se rumora incluso que cuando el gobernador conoció las encuestas volcó su apoyo a favor de Blanco con tal de que no ganara Velázquez. Para él, el vaso está medio lleno: los resultados de la votación, son muestra de que “en Morelos hay una mayoría ciudadana libre y diversa, que sigue respaldando mayoritariamente las políticas públicas de este gobierno estatal”.

Lo que son las cosas: al final, quien impugnará las elecciones será el PRI, convirtiéndose así en un crítico activo del proceso electoral.

El voto es el primer medio a disposición de un ciudadano para operar un cambio. Cualquiera, como los Yáñez y Blanco, está capacitado para ir más allá. Dentro de tres años (cuando, una vez más, los políticos sigan siendo los mismos elementos corruptos y siniestros) veremos si los críticos del sistema electoral y de los partidos políticos tienen alguna propuesta más funcional que ver feo, al margen de los hechos, a los votantes y a los votados.

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