Mover un río. La lucha del pueblo yaqui por el agua. Conversación con Alba Herrera, documentalista.

Mover un río, documental realizado por Alba Herrera, aborda la lucha de la tribu Yaqui por recuperar el agua que el acueducto Independencia traslada de una región ya sedienta hacia Hermosillo, capital de Sonora. Organizaciones no gubernamentales, académicos, ecologistas, centros independientes de investigación e incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación coinciden en que la construcción y puesta en operación de este proyecto ha vulnerado los derechos fundamentales de los indígenas.

Alba Herrera aceptó esta entrevista después de la presentación del documental en el 9 Festival de la Memoria, que tuvo lugar en Cuernavaca, Morelos, del 5 al 9 de agosto del presente año. Ella es tamaulipeca, de Ciudad Victoria. La tremenda violencia que vive su estado natal la llevó a mudarse a la Ciudad de México, donde actualmente estudia cine en la UNAM. Cuenta que se encontró con esta historia yaqui casi por casualidad, cuando escuchó una entrevista con uno de los voceros en la mesa de una cafetería universitaria; al ir conociendo el contexto y los detalles, decidió ser narradora, y de cierta forma, participante. “Hubiera sido fácil –explica– hacer el documental en otro lado, en un lugar más cercano, más barato, pero esa fue la historia que me llamó y tuve más ganas de contarla que de contar tantas otras que había por ahí.”

MoverRío5

Mover un río reconstruye la tensión existente entre una visión mercantilista de la naturaleza y la comprensión que los yaquis tienen del ambiente como universo complejo en el que interactúan animales, plantas y comunidades humanas unidos por fuertes lazos culturales e incluso espirituales.

La trayectoria de este pueblo –originalmente asentado en la ribera del río Yaqui–, desde la conquista hasta nuestros días, está marcada por sucesivas movilizaciones en defensa de su territorio y de sus bienes naturales; la tribu, integrada por ocho pueblos –Vícam, Tórim, Pótam, Rahúm, Huirivis, Belem, Loma de Bácum y Loma de Guamúchil–, ha enfrentado innumerables incumplimientos por parte de distintos gobiernos e incluso deportaciones: a principios del siglo XX, después de ser derrotados por las fuerzas federales de Porfirio Díaz, quien buscaba, junto con hombres poderosos de Sonora, colonizar las tierras consideradas improductivas habitadas por los yaquis, éstos fueron capturados y enviados a las haciendas henequeneras de Yucatán, para ser sometidos a trabajos forzados.

Como tantos pueblos ribereños, el que nos ocupa tiene con el río una relación central para su reproducción económica y cultural. La privación del agua, en palabras del hoy preso líder Mario Luna Romero, es “la amenaza más grande contra la existencia de los yaquis como pueblo”.

MoverRío3

En 1940 el presidente Lázaro Cárdenas emitió un decreto restituyendo el territorio a las tribus y otorgándoles el 50% del agua del río. Sin embargo, desde entonces, el caudal ha disminuido considerablemente debido a que muchos de sus escurrimientos son trasladados a las ciudades o destinados a la agroindustria sin considerar el decreto. En este escenario, en enero del 2010 el gobierno de Sonora, encabezado por Guillermo Padrés, presentó el proyecto Sonora Sistema Integral que contempla la construcción de varias obras hidráulicas orientadas a abastecer de agua a las zonas urbanas. Una de ellas es el acueducto Independencia, que tiene el objeto de trasladar 75 millones de metros cúbicos de agua por año desde el río yaqui hasta Hermosillo.

La ley ambiental establece que un proyecto de esta naturaleza requiere informar y procurar el consentimiento de las comunidades indígenas. Como esto no ocurrió, la tribu presentó una demanda de amparo ante instancias federales, y recibió, en mayo del 2012, una sentencia favorable. Debido la trascendencia del caso y de los temas discutidos en el juicio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación atrajo el asunto; un año después, en mayo del 2013, resolvió también a favor del pueblo yaqui y ordenó que se realizara una consulta, como lo establecen la Constitución y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Sin embargo, el acueducto continúa trasladando agua a Hermosillo, y dos de los líderes más visibles del movimiento, Mario Luna Romero y Fernando Jiménez, fueron detenidos y acusados de robo y privación ilegal de la libertad.

MoverRío4

El documental, aún antes de estar terminado funcionó como herramienta para la lucha yaqui. Cuando la Suprema Corte había emitido su sentencia, el gobierno de Sonora difundió publicidad a favor del gran proyecto hidráulico. “En este marco –explica Alba– los líderes yaquis me pidieron que sacáramos un adelanto de la película, para difundir las implicaciones que el acueducto tendría. Armé una pequeña secuencia, la subí a YouTube, junto con escenas de los juicios y de una gran manifestación; la idea era divulgar la mirada de los yaquis acerca del conflicto y ejercer presión sobre las instituciones”.

Mario Luna Romero y Fernando Jiménez siguen presos, y Mover un río, en palabras de la realizadora, “ha servido para dar a conocer quiénes son ellos realmente, son los presos políticos, queda muy claro que no son ladrones ni secuestradores.”

Aunque asoma brevemente en algunos testimonios, la importancia de la rebeldía yaqui a través de las décadas y de los siglos no parece del todo representada en Mover un río. La particularmente larga historia de lucha de este pueblo es una de las ausencias del documental. Alba señala otras; cuestionada acerca de lo que haría diferente si tuviera la oportunidad, respondió: “Si hubiera podido hacer una película más larga y más íntima, me hubiera acercado a las mujeres y a los niños. Lo hice, pero llevó más tiempo del que esperaba, y no hubo oportunidad de incluir los testimonios. Me hubiera gustado, también, mostrar con más claridad las formas en las que el problema del agua afecta a la reproducción cultural.”

Como parte de nuestra conversación, Alba reflexiona acerca de las implicaciones que puede tener para una documentalista trabajar en contextos violentos, como tantos en nuestro país:
“Hay temas que solo se pueden abordar si tienes buenos aliados. En el caso de Mover un río tuve a los yaquis como aliados. Las formas propias de organización que guardan muchos pueblos originarios son importantes para protegerse y para gestionar su vida. En las ciudades a veces pasamos mucho tiempo sin saber nada de nuestros propios vecinos, deberíamos conocernos porque eso nos protege. Si dejamos que al otro le pase alguna cosa, eventualmente nos puede pasar a nosotros también. Los no indígenas debemos aprender de los pueblos originarios cómo hacer comunidad”.

MoverRío1

En ese sentido, Alba considera que el género documental nos “incentiva a formular interrogantes. Nos acerca. Da a conocer qué ocurre en otras comunidades para que sepamos que eso también puede ocurrir en las nuestras”.

Mover un río se ha presentado en varios festivales, algunos de ellos son el Festival Internacional de Cine Guanajuato, la Muestra de Video Indígena Chile, el ya mencionado 9 Festival de la Memoria. La postproducción del documental fue apoyada por el Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, con este fondo otorgado por CONACULTA también se realizarán 500 copias. El resto de los gastos de la realización fue cubierto por Alba. Ahora, ella se enfocará en la distribución, y a final del año, probablemente, liberará el documental en YouTube.
Ficha técnica
Título: Mover un río/Documental/ Duración: 67 minutos/ País: México/ Producción: Tortuga Azul/ Dirección: Alba Herrera Rivas/ Fotografía: Edén Bernal/ Colaboración de: ITTAC Films, Galaz Studio /Idioma: Español

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>